Les Fleurs de Lanvin
Hoy día, las historias se cuentan con una nueva perspectiva. En Lanvin, con estos nuevos perfumes no tratamos de describir a una mujer, su apariencia o sus accesorios, sino de sublimar a la naturaleza mediante tres nuevas creaciones perfumadas. Paseos olfativos, sueños en los que la naturaleza se muestra como un decorado alegre y colorido.
Invitaciones a la evasión que adoptan la forma de colección de flores radiantes, de eclosión de pétalos aéreos y de sensaciones positivas.
Ramos naturales, creaciones modernas que afirman el legado del pasado y que dibujan poéticamente el presente: son Les Fleurs de Lanvin.
Una historia, tres ramos
Lanvin cultiva su propia historia escribiendo esta saga contemporánea que despierta los sentidos, que nos emociona y con la que nos encariñamos, que nos da alegría. Cada momento perfumado se convierte en un momento gozoso, un gesto adictivo y personal envuelto en un velo de dulzura. Sublima el mundo en instantes positivos y felices.
Esta serie de paisajes olfativos, íntimos como refugios de ternura y de felicidad, nos invita a evadirnos a una naturaleza imaginaria, tierna y acogedora.
Convirtiendo los sueños en realidad bajo un cielo claro y un sol luminoso, estas creaciones transmiten optimismo y alegría de vivir, levedad y maravilla.
Frascos poéticos
Cada ramo está albergado en un frasco inspirado en el movimiento art déco de los años 30 y evoca un modelo histórico de la Casa. Un legado de refinamiento y elegancia al estilo Lanvin: silueta estilizada, finas columnas, vidrio luminoso y cristalino. Un objeto encantador que se contempla y se sostiene con gracia y deseo.
Su tapón luce el logotipo de la Casa delicadamente grabado: Jeanne Lanvin y su Hija, símbolo del amor eterno e incondicional.
La poesía continúa en el estuche: intrigantes, singulares, arremolinados, unos entrelazados vegetales se confunden con siluetas de mariposas, luciendo alegres tonalidades azules, amarillas o rosas, según la fragancia, que dejan adivinar la felicidad y la dulzura del perfume que contienen.
Un universo creativo y encantador cobra vida. La eclosión de pétalos coloridos orienta la afinidad olfativa, ya sea en tonos pasteles o intensos, pero siempre con una dominante azul, amarilla o rosa. Un sutil equilibrio para una armonía radiante.
Un paseo por una naturaleza soñada
Inspirados en un paseo por una naturaleza sublimada, estos deliciosos perfumes dejan un recuerdo fresco y colorido de paisajes oníricos.
El ramo romántico: Water lily
Un delicado perfume floral acuático afrutado, con un efecto calmante y romántico.
La reminiscencia de un paisaje encarnado se construye en torno al nenúfar rosa, una flor de agua tierna que evoca el frescor acuático del rocío matinal y una plenitud vital y pura.
Como burbujitas de un cóctel, un dúo de cítricos hace chispear a la granada vivaz y moderna. Las sutiles facetas del jazmín de agua y de un elegante muguete conforman el corazón de este ramo floral. Por su parte, las vibraciones discretas y profundas del cedro y del sándalo, asociadas a la dulzura de los almizcles, firman una estela de inolvidable ternura.
Perfumista: Pierre Guéros.
- Granada, Pomelo Rosa
- Nenúfar Rosa, Jazmín de agua
- Sándalo, Almizcles
El ramo audaz: Blue Orchid
Un audaz perfume floral amaderado cítrico, con un efecto dulce y confortable.
La preciosa raíz de lirio se invita a un vagabundeo celestial. Empolvada, acariciadora, reconfortante, convoca a su alrededor la delicia delicada y cítrica del limón y la mandarina confitados. Al instante, el delicioso acorde de orquídea y de manzana afrutada le brinda un pequeño sabor a paraíso. En cuanto a las notas de fondo, la madera de cedro de ascendencia vertical sirve de apoyo a la refinada haba tonka y a los almizcles, creando una estructura absolutamente adorable y delicada. Perfumista: Alexandra Carlin.
- Limón de Calabria, Manzana
- Lirio, Orquídea Azul
- Haba Tonka, Almizcles
El ramo luminoso: Sunny Magnolia
Un luminoso perfume floral afrutado almizclado, con un efecto dinámico y radiante.
Sunny Magnolia propone una escapada soleada a un paisaje magnificado por el resplandor de las magnolias y del osmanthus, una narración perfectamente equilibrada, entre dulce y chispeante. En la salida, la mandarina fresca y cítrica se enamora de un albaricoque confitado. En el corazón de la fragancia, la magnolia se encapricha de un melocotón maduro. En el fondo, los almizcles despliegan su velo suave como una cachemira, envolviendo a las maderas reconfortantes y a la tentadora vainilla y transformando el flechazo en un impulso tan irresistible como la felicidad. Perfumista: Pierre Guéros
- Mandarina italiana, Albaricoque
- Absoluto de Jamín, Osmanthus de China
- Vainilla, Almizcles blancos